
Recientemente la OMS (Organización mundial de la Salud) publicó la guía para el uso de los edulcorantes no calóricos, generando polémica y preocupación en las y los pacientes y población general, ya que recomiendan no usarlos para el control del peso o para reducir el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles. Además, alerta sobre un riesgo potencial de desarrollar diabetes y enfermedad cardiovascular. Esta recomendación de la OMS se basa en estudios de baja calidad de evidencia y es considerada “condicional”.
La Corporación AterosChile quiere reforzar que para el manejo de la obesidad a largo plazo, es importante una alimentación y vida saludable, incluyendo actividad física; y que el consumo de edulcorantes- como reemplazo de azúcares libres- en cantidades moderadas no genera problemas.
En relación al supuesto de que podría haber efectos dañinos por su consumo crónico, esto hasta ahora no tiene una base científica sólida basada en estudios científicos de alta calidad y evidencia, y se basa en estudios observacionales que solo reflejan asociación y no causalidad.
La Corporación recomienda el consumo de edulcorantes no calóricos con moderación, considerando la Ingesta Diaria Admisible recomendada por distintos organismos nacionales e internacionales como el Instituto de Salud Pública de Chile o la FDA de Estados Unidos, como reemplazo del azúcar refinada, en el contexto de una alimentación y vida saludable general. Por otra parte, sugerimos que se debe cautelar su consumo en la niñez, embarazo y lactancia, ya que no hay evidencia suficiente respecto de beneficios o riesgos en dicha población.
Recientemente la OMS (Organización mundial de la Salud) publicó la guía para el uso de los edulcorantes no calóricos, generando polémica y preocupación en las y los pacientes y población general, ya que recomiendan no usarlos para el control del peso o para reducir el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles. Además, alerta sobre un riesgo potencial de desarrollar diabetes y enfermedad cardiovascular. Esta recomendación de la OMS se basa en estudios de baja calidad de evidencia y es considerada “condicional”.